...cuEntos paRa ni?Os fEos cuentos de hormigas cerdos vacas lunas piedras corderitos miradas caca y amor
10/16/2003
Pupunsky, el guepardo:
El ser polaco, el haber nacido en Cracovia, el tener sangre eslava, no eran las únicas razones por los que Pupunsky no era un guepardo rápido: en realidad el motivo principal por el que Pupunsky no era un guepardo rápido era su Pereza.
Lo cual no quita que sus genes (podemos recordar aquí, para quien no lo sepa, que los genes de los guepardos también tienen manchas) polacos tuvieran su parte de culpa.
Y la mezcla entre Pereza y genes eslavos resultaba explosiva.
Dicho esto, queda bastante (no mucho pero sí bastante) claro que Pupunsky era un guepardo lento. Muy lento. Superlento, megalento, ultralento.
Y no le apetecía dejar de serlo.
Es más, le gustaba ser lento, y le encantaba ser perezoso. Tanto, que lo hacía a propósito: cuando algo vencía a su gigante Pereza (el hambre era casi lo único que conseguía vencerla), entonces se interponía su Lentitud, que hacía que Pupunsky se moviera al estilo primero-una-pata-y-después-la-otra-y-después-otra-más-y-después-la-última, es decir que para hacer un pasito tuviera que hacer e realidad cuatro.
Pero Pupunsky no era lento ni perezoso en vano: en realidad su Pereza y su Lentitud permitían que Pupunsky tuviera una descomunal Fantasía (y he aquí los genes eslavos: la Fantasía, como bien sabréis, se inventó en Polonia.. Y Pupunsky tenía mucha, y también mucha Pereza, y ¡por eso era tan lento!)
¡Cuánto tiempo tenía Pupunsky, en su lento caminar, pata a pata, de ponerse a fantasear, a imaginar, a sońar! A pensar en mundos hechos de alcachofas, de burbujas, de nieblas de colores, o de ojos que se miran, o qué más da... a creer que era un pirata bueno, un vendedor de puertas, o un sapo con alas, o un viejecito-sin-dientes-pero-con-sonrisa, o qué más da
Y así pasaba su tiempo Pupunsky, caminando a pasitos, uno y dos y tres y cuatro, y mientras siendo un profesor de mandolina-rock en una escuela de música para perritos sin dueńo en Nueva Zelanda, o un lápiz rojo que se salía de todas las rayas de un Pinta y Colorea, o una cebolla que hacía reír, o qué más da
ya sabéis que Fantasía no tiene límites
Nota al Pie: No somos polacos, vale, pero podríamos darle un poquito más de tiempo a Fantasía ¿NO?